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Guitarra y emoción

Incluido en “Selling England by the Pound”, quinto álbum de Genesis, Firth of Fifth era en su origen un solemne tema de más de nueve minutos de duración, que narraba una oscura y alegórica historia -sobre cuyo significado los fans del grupo siguen discutiendo-. Comenzaba con una introducción al piano de Tony Banks y en ella lo mejor, en mi opinión, era el maravilloso sólo de guitarra de Steve Hackett en la segunda parte de la canción, con su elegante utilización del pedal de volumen. Está considerado con razón como uno de los grandes instrumentales del rock de los 70. Tan bueno era que, acompañado por una potente batería y el clásico melotrón, formaba parte del clímax emocional de muchos conciertos y se convirtió en ineludible en el repertorio de la banda británica, al menos hasta la partida de Hackett en 1977. Tras su salida de Génesis éste comenzó una carrera en solitario, con nada menos que 24 elepés publicados en los que ha pasado del rock progresivo al pop y del blues a la guitarra clásica (incluyendo una preciosa versión de la música de Erik Satie a la guitarra y flauta). En todos estos años ha colaborado, además, con cantidad de músicos, entre ellos antiguos miembros de King Crimson, Steve Howe y Chris Squire de Yes, David Palmer de Jehtro Tull y otros muchos. Tampoco se ha olvidado de su antigua banda y ha dedicado un par de discos (“Watcher of the Skies: Genesis Revisited” y “Genesis Revisited II”) a reinterpretar sus viejos temas. Y en todos sus conciertos, es inevitable, sigue tocando este genial Firth of Fifth.

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