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Nada que perder

Me topé con Andrew Combs por casualidad, gracias a una crítica elogiosa de una web norteamericana y, empujado por aquella, escuché unas cuantas canciones de su segundo álbum “All of these dreams” (2015). Me pareció que no estaba mal y apuntaba maneras -con temas interesantes como Suwanee County o Strange Bird-, hasta que llegué a la deliciosa Nothing to lose y esa sí que me enganchó. Desde entonces, con ese aire a lo Roy Orbison y ecos de Jim Croce, no he parado de escucharla. Con una buena producción y apoyado en la ajustada steel de Spencer Cullum, es un tema que fluye con la facilidad de un clásico y un aire retro que se refleja en el vídeo. Nacido en Dallas pero asentado firmemente en Nashville, Combs ha comenzado a despertar el interés de la crítica de ese cajón de sastre que es el género “Americana”. Ya veremos hasta donde llega, pero por lo pronto yo me subo al coche y regreso a la carretera, donde vuelvo a poner de nuevo este “Nada que perder”.

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