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Música, alegría y “amusia”

Percibir el gozo que transmite este fantástico Thandaza de los sudafricanos The Soul Brothers, me ha hecho recordar algunas de las increíbles historias que el neurólogo y escritor Oliver Sacks cuenta en “Musicofilia”. Un libro donde, por ejemplo, habla de la gente aquejada de “amusia”, incapaz de sentir la música (no me lo puedo ni imaginar…) o de aquella que incluso le tiene pánico; de las alucinaciones musicales que afectan a ciertas personas o de esas melodías pegadizas que se meten en el cerebro y no sabemos cómo quitarnos de encima. Pero Sacks también recalca la capacidad de la música para que pacientes con enfermedades terminales lleguen a olvidar sus terribles dolores, al menos durante un tiempo. Espero que la música le esté ayudando también a pasar sus últimos meses de vida, ya que hace poco informó que él mismo está aquejado de un cáncer terminal. En cuanto a la música, debo decir que The Soul Brothers son un fenómeno puramente sudafricano, cuya escena musical han dominado desde mediados de los 70 con su estilo mbaqanga. A lo largo de más de 30 álbumes han pasado de homenajear al soul norteamericano en su orígenes para ir creando después su propio estilo, basado en las voces de David Masondo y sus coros, el excelente Hammond de Moses Ngwenya y la punzante guitarra de Tuza Mthethwa, que se acompaña en los escenarios de grandes coreografías, sección de viento, etc.

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