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Swing barroco

Eugen Cicero es uno de esos músicos que el paso del tiempo no ha tratado nada bien, a pesar de su excelencia. Pero habría que reivindicar a este extraordinario pianista que triunfó en los 60 y 70 con una especialidad muy poco apreciada -por no decir nada- por la crítica más sesuda. Nacido en Rumanía, fue un niño prodigio que a los seis años ya tocó un concierto de Mozart junto a una orquesta sinfónica. Aunque se graduó en el conservatorio de Bucarest, abandonó una carrera ‘clásica’ para tocar lo que le gustaba: música barroca pasada por el filtro del swing. En 1962 consiguió escapar de la dictadura rumana y dio el salto a Alemania Occidental donde, tres años más tarde graba su primer álbum “Rokoko-Jazz”, iniciando así  una carrera que le llevó a editar más de 70 álbumes, algunos de ellos junto a orquestas filarmónicas, y convertirse en un músico de éxito no sólo en Suiza y Alemania (donde apareció regularmente en TV) sino también en Japón. Muchos músicos habían intentado combinar la música clásica y el jazz pero ninguno igualó su virtuosismo y habilidad para sintetizar ambos estilos tocando, además, desde el corazón. Porque se nota que Cicero quiere a su público y viceversa, como podéis apreciar en esta extraordinaria interpretación de la Badinerie de J. S. Bach (llena de citas de otros temas jazzistas), en un concierto celebrado en el metro de Colonia en 1997, el mismo año de su fallecimiento, con unos excelentes solos de Decebal Badila y Willi Ketzer al bajo y la batería, respectivamente.

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