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La nave de los sueños

Max Richter es otro de los músicos que pasan por este blog a quienes es difícil calificar y cuya trayectoria se desparrama en múltiples direcciones. Baste decir que en Gran Bretaña está considerado como uno de los artistas más influyentes (y prolíficos) de la última década, tanto en la escena electrónica como en la música de vanguardia, con un estilo indie que él mismo califica de “post-clásico”. Todo ello no sólo a través de sus propios álbumes, sino también por sus composiciones de música para teatro, ópera, ballet, cine y sus colaboraciones con artistas en performances, instalaciones, multimedia… En fin, que no le ha quedado palo por tocar. Nacido en Alemania a mediados de los 60, cuando era niño su familia se traslada a vivir a Inglaterra. Max se gradúa en piano en la Royal Academy de Edimburgo y amplía estudios en Florencia, nada menos que con Luciano Berio. Más adelante forma junto a otros cinco pianistas el grupo Piano Circus, que interpreta piezas de Brian Eno, Steve Reich o Philip Glass. Años después deja el grupo y se lanza a la escena electrónica donde colabora con The Future Sound of London y empieza a publicar sus propios álbumes, al principio influido por músicos vanguardistas (Xenakis, Arvo Pärt, etc.), para ir evolucionando luego hacia un sonido más asimilable por el gran público. Su mezcla de clásica, pop y vanguardia logra que a partir de 2002 directores de cine independiente le empiecen a llamar para poner música a sus películas de las que, hasta el momento, ha realizado más de veinte, con títulos como Waltz with Bashir o esta Henry May Long (2008). Un oscuro film que pasó sin pena ni gloria pero que contaba con una excelente BSO, en la que sobresalía esta apasionada Dinner and the Ship of Dreams.

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