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La música y el erotismo

Una de las canciones de las que existen más versiones es la conocidísima Recuerdos de la Alhambra, que Francisco Tárrega compuso en Granada allá por 1896. Se trata de uno de los trémolos (sucesión rápida de muchas notas iguales de una misma duración), más famosos. Otro de esos temas gastados por el tiempo y las miles de escuchas, que han grabado todos los grandes guitarristas (Segovia, Yepes, Williams), que hemos escuchado muchas veces en el cine (Juegos prohibidos, Los gritos del silencio -The Killing Fields, en versión de Mike Oldfield, nada menos-) y de la que, en fin, existen miles de vídeos en Youtube. Además de que su ejecución es bastante compleja, al ser tan conocido es muy difícil interpretarlo de forma original y fresca. Algunos músicos, además, lo abordan preocupados más por la dificultad técnica que por la emoción y el sentimiento que desprende. Por eso me ha seducido la actuación de Filomena Moretti, plena de sensualidad y, ¿por qué no?, de erotismo. La artista italiana disfruta tocando y hasta parece fundirse con su guitarra, de la que brota la música como hace el agua en las fuentes de La Alhambra. Moretti es una reconocida guitarrista clásica con multitud de premios en su haber; ha actuado  tanto en solitario o con grandes orquestas por toda Europa y uno de sus logros es la grabación de las obras completas para guitarra de Joaquín Rodrigo.

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