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Pura belleza

Puede que Giovanni Battista Bononcini sea actualmente uno de los compositores más infravalorados del barroco italiano del XVIII, pero en su momento estuvo en la lista de los grandes y casi todas las aristocracias europeas se lo rifaban, convirtiendo su vida un ir y venir de corte a corte (Roma, Paris, Madrid, Londres, Viena). Admirado no sólo como compositor sino también como excelente violonchelista, Bononcini creó multitud de sonatas y sinfonías, aunque su mayor habilidad se centró en la música vocal, donde destacan sus oratorios y óperas. De entre todas sus composiciones, la más conocida es esta bellísima Ombra mai fu (Nunca hubo sombra…) , que posteriormente Händel adaptaría y convertiría en una de las grandes arias de la música clásica. Sin embargo, en su emocionante versión Simone Kermes reivindica la belleza de la obra de Bononcini. Conocida por sus papeles dramáticos como soprano de coloratura, Kermes muestra asimismo su gran virtuosismo en un aria que exige una gran delicadeza y una extrema precisión en los matices. Tanto es así, que la cantante alemana termina por emocionarse. Se trata de una versión resumida, pero si buscáis en Youtube encontraréis la pieza completa, que se ha editado dentro del álbum “Colori d’Amore” (Sony Music, 2010). Tras los comentarios de Kermes, el aria comienza a los 50 segundos.

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