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Una apuesta arriesgada

Nacida en una familia sin tradición musical, la ucraniana Valentina Lisitsa comenzó a tocar el piano a los tres años y a los cuatro ya daba conciertos en solitario. Sin embargo, su idea inicial era dedicarse al ajedrez y no fue hasta que conoció al que luego sería su marido, el también pianista  Alexei Kuznetsoff, cuando decidió ser pianista profesional.  En 1991 ambos se instalaron en Estados Unidos pensando, con ello, que la carrera musical de Valentina daría un gran salto. Pero las cosas no les fueron como esperaban y, a pesar de algunos éxitos iniciales, ninguna discográfica apostaba por ella. Entonces Valentina decidió colgar sus actuaciones en solitario en Youtube, aunque esto tampoco funcionó. El siguiente paso fue más arriesgado: hipotecó su casa en Carolina del Norte para poder “alquilar” a la London Symphony Orchestra e intentar tocar con ella en el Royal Albert Hall los cuatro conciertos para piano de Rachmaninoff. Tras convencer a los responsables del RAH con las cifras de visitas a su música en Youtube, finalmente el concierto se celebró con un lleno absoluto. Más de 100.000 personas lo siguieron por webcast en Internet y Decca lo grabó en DVD. De ahí en adelante todo han sido éxitos. Y no es de extrañar dado el talento y el virtuosismo que demuestra en esta espectacular interpretación de la complicada La Campanella de Franz Liszt, basada en la parte final del concierto para violín nº 2 de Niccolò Paganini, y que suele tocar en sus encores.

A risky bet

Born in a family without musical tradition, the Ukrainian Valentina Lisitsa began playing the piano at age three and at four already gave solo concerts. However, her first intention was to devote herself to chess and it was not until she met her future husband, the also pianist Alexei Kuznetsoff, when she decided to become a professional pianist.  In 1991 both settled in the United States thinking, therefore, that the musical career of Valentina would give a big jump. But for them things were not as they hoped and, despite some initial successes, no record company bet on her. Then Valentina decided to hang her solo performances on Youtube, although this didn’t work either. The next step was more risky: they mortgaged their house in North Carolina to “rent” the London Symphony Orchestra and try to play with it at the Royal Albert Hall the four Rachmaninoff piano concertos. After convincing the RAH managers with the number of visits to her music on Youtube, finally the concert was held with a sell out. More than 100,000 people followed it by webcast on the Internet and Decca recorded the concert on DVD. From then on, all have been successes. And it is not surprising given the talent and virtuosity that she shows in this spectacular interpretation of the complicated La Campanella of Franz Liszt, based on the final part of the Concerto for violin No. 2 of Niccolò Paganini, that she often play for the encores.

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